
Martha Lucía
Ocampo Villamil
Fisioterapeuta Integrativa
Soy fisioterapeuta titulada, con formación enfocada en el tratamiento del dolor crónico, técnicas manuales y bienestar integral.
Mi enfoque combina conocimiento clínico con una visión holística del cuerpo, buscando siempre mejorar la calidad de vida de cada persona.
Trayectoria
Más de 30 años al servicio de tu salud
Llevo más de 30 años dedicada al cuidado de la salud, acompañando a personas que buscan recuperar su bienestar y confianza. En este camino he comprendido que el cuerpo no solo emite señales físicas, sino que también guarda memorias emocionales y energéticas. Por ello, mi trabajo integra dedicación, respeto y escucha real en cada sesión.
Durante más de 4 años fui voluntaria en un entorno de trasplantes, especialmente en el área de pulmón y corazón, en el mater Misericordie Hospital en Dublín. Esa experiencia me marcó profundamente: me ayudó a conectar aún más con la fisiología, pero también con esa dimensión interior donde el cuerpo expresa lo que la mente a veces no logra decir.
He trabajado en Dublín y Berlín, atendiendo casos de cáncer, patologías cardíacas y somatizaciones. He observado cómo el estrés y la vivencia emocional influyen directamente en la salud física. Mi enfoque busca abrir espacios de cuidado constante que faciliten la recuperación real, el descanso profundo y la reconexión con uno mismo.
También he tenido el privilegio de acompañar a deportistas desde una visión integral. Mi objetivo no es solo la mejora física o la recuperación de lesiones, sino lograr que vuelvan a habitar su propio cuerpo con serenidad y energía. Mi compromiso es ayudarte a recuperar tu vitalidad y tu centro, paso a paso.
“Un camino de vida, resiliencia y sanación”
Mi camino hacia la sanación comenzó mucho antes de dedicarme profesionalmente a ella.
En el año 2000 sufrí un accidente de tránsito muy grave que me dejó en coma durante dos días. Despertar fue solo el comienzo de un largo proceso: necesité más de un año para recuperarme de múltiples fracturas y volver a caminar con normalidad. Aquella experiencia transformó profundamente mi vida. Comprendí en mi propio cuerpo lo que significa el dolor, la paciencia y la capacidad del ser humano para sanar.
Esa vivencia despertó en mí una profunda vocación: acompañar a otras personas en sus procesos de recuperación y bienestar.
Nací en Colombia y mi vida me ha llevado a vivir en diferentes países que han marcado mi camino. Viví en Venezuela, y posteriormente en Dublín, Irlanda, donde pasé quince años de mi vida en un país que siempre llevaré en el corazón. Más tarde me trasladé a Berlín, Alemania, donde viví durante siete años.
Pero fue en España donde ocurrió algo inesperado.





Cuando hice por primera vez el Camino de Santiago, desde Sarria hasta Santiago, sentí una conexión muy profunda con Galicia. Algo dentro de mí me decía que ese lugar tenía un significado especial en mi vida.
Regresé a Berlín con una idea clara: encontrar un lugar en Galicia para crear un proyecto de sanación integral. Volví a caminar el Camino en busca de esa tierra, y fue una mujer gallega quien me habló del Camino Portugués.
Para celebrar mi 60 cumpleaños, mi amado hijo me regaló el viaje y caminé desde Oporto hasta Baiona. Durante ese recorrido encontré el lugar que había estado buscando: una finca en Pazos de Borbén, un lugar mágico y lleno de naturaleza, muy cerca de Redondela.
Hoy estoy comenzando una nueva etapa allí en Redondela, abriendo mi consulta de terapias manuales mientras doy los primeros pasos para construir mi hogar y, poco a poco, desarrollar un centro de sanación integral en Pazos de Borben.

Mi sueño es crear un espacio en armonía con la naturaleza, utilizando técnicas de bioconstrucción con balas de paja, un método sostenible que utiliza materiales naturales y ofrece un excelente aislamiento térmico y un impacto ambiental muy bajo.
Este proyecto nace de una historia de resiliencia, de búsqueda y de amor por la vida.
Hoy mi propósito es acompañar a las personas a reconectar con su cuerpo, aliviar el dolor y recordar que la sanación siempre es posible.






